Cómo lavar y guardar un textil tejido a mano
Cada pieza que sale del estudio lleva una ficha técnica con instrucciones de cuidado específicas para esa fibra y ese ligamento. Este artículo explica el razonamiento detrás de esas instrucciones, para que quien tiene una pieza entienda por qué se lava de una manera y no de otra.
Lana merina: agua fría y sin agitación
La lana merina tiene escamas en la superficie de cada fibra. Cuando se expone a agua caliente y agitación mecánica, esas escamas se abren y se enganchan entre sí, lo que produce el fieltrado: la pieza encoge de forma irreversible y la textura cambia completamente.
El lavado correcto para lana merina es a mano, en agua fría o a temperatura ambiente, con un jabón neutro sin enzimas. Se sumerge la pieza, se presiona suavemente para que el agua penetre, y se deja reposar cinco minutos. Después se escurre sin torcer, se envuelve en una toalla para absorber el exceso de agua y se seca en horizontal sobre una superficie limpia.
Algodón orgánico: más tolerante, pero no indestructible
El algodón no tiene el problema del fieltrado, pero sí puede deformarse si se seca colgado: el peso del agua estira las fibras en la dirección de la gravedad. Los caminos de mesa y las fundas de cojín del catálogo deben secarse en horizontal o doblados sobre una barra, nunca colgados de un extremo.
El algodón orgánico sin blanquear puede lavarse a máquina en ciclo delicado a 30 grados, pero el estudio recomienda el lavado a mano para prolongar la vida de los flecos anudados, que con la agitación mecánica tienden a deshacerse antes de tiempo.
Almacenamiento: el problema de las polillas
La lana es susceptible al ataque de la polilla de los tejidos (Tineola bisselliella), que en Argentina es activa principalmente en primavera y verano. El almacenamiento correcto para las piezas de lana es en bolsas de tela de algodón cerradas, con lavanda seca o cedro en el interior.
No se recomienda guardar piezas de lana en bolsas de plástico cerradas durante períodos largos: la falta de circulación de aire puede generar humedad que favorece el moho. Si la pieza va a estar guardada más de tres meses, conviene airearla una vez al mes durante unas horas antes de volver a guardarla.
Las fichas técnicas que acompañan cada pieza del estudio incluyen estas instrucciones adaptadas a la fibra y el ligamento específicos de esa pieza. Si perdió la ficha o tiene dudas sobre el cuidado de una pieza que no compró en el estudio, puede escribirnos a hola@corepulsegridlab.com con una foto y le orientamos.